<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5258015</id><updated>2012-02-06T16:19:27.351-03:00</updated><category term='tokio'/><category term='leandro vesco'/><category term='entrevista'/><category term='entre rios'/><category term='blas tavani'/><category term='japon'/><title type='text'>Leandro Vesco</title><subtitle type='html'>Una vida curiosa</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://leandrovesco.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leandrovesco.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Escritor, creador de contenidos.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13303307958904831046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_AtBKHx4Xba8/Sb96kWEbMiI/AAAAAAAAAAY/Q82e7WJOBQY/S220/PICT0348.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>7</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5258015.post-7504955904283967011</id><published>2012-01-20T11:14:00.001-03:00</published><updated>2012-01-20T11:16:55.311-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='entrevista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='japon'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tokio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leandro vesco'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='blas tavani'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='entre rios'/><title type='text'>Visiones de un entrerriano en Tokio. Entrevista a Blas Tavani</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ruB41OeQDcw/Txl2xyJEyFI/AAAAAAAAADo/GTLKtocvslk/s1600/Tokio.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/-ruB41OeQDcw/Txl2xyJEyFI/AAAAAAAAADo/GTLKtocvslk/s320/Tokio.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Hace tres meses Blas vino a casa vestido de negro en un día de calor y se despidió: "Me voy a Tokio", nos dijo con la misma seguridad que un polinesio antiguo confirmaría la redondez de la tierra. Blas sabía algo, intuía, pero se tiraba al vacío, igual que aquel perdido habitante de las antípodas. Tomamos unas cervezas, él había sacado de su maletín un queso y una bolsa de maní japonés, quizás ya signado por las coordenadas de aquella fabulosa insula de luz e historia nipona. Tomamos esas cervezas y lo oía, sus planes eran simples, ambiciosos y perfectos: probar suerte en la tierra donde la suerte se regula con un chip. "Tirarse a la pileta, ver qué pasa, caminar y esperar" Esos eran los planes de Blas. Eso son hoy sus planes. Hace tres meses que el amigo Blas, ya es tiempo de hablar de él con este ilustre cargo, está en Tokio. Viviendo en la isla de los terremotos, los dominios perfectos del dios Cronos y de los suicidios, de lo calculado y la desesperanza. Tokio, está lejos. Es otro mundo, todos los días, desde aquel día en el que pisó suelo nipón, nos comunicamos con Blas. Mientras que él comienza la jornada, yo lo estoy terminando, o visceversa. Las Antípodas. Y, obstinado, este entrerriano valiente, se levanta todos los días a caminar por las calles de esta atribulada ciudad. Creo que nada puede ser más opuesto que un entrerriano -hombre de lento andar- en la isla de la velocidad y el caos controlado, por eso siento interés en saber cómo está Blas todos los días. Cuán grande es esa pileta en la que se tiró, qué profunda y si es clara u opaca el agua que le da identidad. Con Blas hemos compartido muchas noches, soñando dominar el mundo, casi siempre eso, cómo hacerlo, de qué manera influir en el Orbe para luego ser los emperadores de ese engendro. Blas es sobre todo una persona paciente y observadora, y un loco. Sólo un loco podría probar tirarse en una pileta de la escala de la isla del Sol Naciente. Personas así, han hecho los descubrimientos más maravillosos en el mundo. Aquí les presento a Blas, el entrerriano que camina por las calles de Tokio. Ah, Blas tiene 22 años, y para mi entender, ya dominó el mundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;1- ¿Cómo es Tokio?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Tokio es una ciudad moderna en el sentido más estricto de la palabra. Posiblemente es la única ciudad moderna. Una ciudad que excede toda cuadrícula y funciona sin ningún tipo de fricción. El sistema arremete segundo a segundo, sin retrasos. Siempre en el minuto y en el segundo marcados, señalados. Porque en Tokio todo está marcado y señalado. Tokio es un gran parque de diversiones. Tokio es una zona gris, la zona gris donde está todo marcado y señalado, adornada y coloreada a gusto del "consumidor". Es el Lager del futuro, 12 horas más adelante que el resto.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;2- Los ciudadanos son respetados? ¿El Estado está presente?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Todos son respetados más que como ciudadanos, como consumidores. Como gente "conveniente". Acá existen, cuadra a cuadra, negocios apodados "conbini" de "convenience store". El respeto es la base de la cultura y tradición orientales, es el método. No obstante, eso también es sistematizado. Por el Estado, por los poderosos. Porque el Estado está siempre en todas partes. En carteles, avisos sonoros y guardias. Todo, absolutamente todo, está guardado y registrado. Vigilado.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;3- ¿Cómo es tu día allí en Tokio?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Mi día acá es tal lo ha sido siempre en todas partes. Camino mucho porque no me gusta girar sobre el eje de las máquinas. Busco en vano, completamente en vano, trabajo. Porque en el mundo moderno no es posible trabajar sin una visa de trabajo. Me esfuerzo por llegar al final del día, que es pronto porque en Tokio oscurece a las 5 de la tarde. Entonces, sin haber comido o tomado nada, me encierro en silencio en la habitación que alquilo a emborracharme discretamente con un vaso de vodka, una lata de verdel y&amp;nbsp;una sopa instantánea. Acá la comida no es barata. Siempre dejo andando alguna película, como ahora "Las Veredas de Saturno". En los días sin salidas me encierro a leer, tal lo he hecho siempre en todas partes.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;4- Qué desayunan, almuerzan y cenan los japoneses?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Los japoneses desayunan, almuerzan y cenan comida de "combini". Comida rápida. En general la ciudad no da tiempo a hacer otra cosa que comprar la comida hecha, "bento", y comerla adónde sea. La industria gastronómica japonesa es realmente espectacular, cuadra a cuadra abundan negocios de comida rápida de todo tipo y clase. Es impresionante. Comer en Japón no es una necesidad, es un pasatiempo. Una forma de dilatar el tiempo entre que se entra al trabajo y se regresa al hogar sin distraerse en lecturas siempre vanas ni introspecciones de ningún orden. Cada vez son más los obesos en Japón.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;5- Que es lo más raro que encontraste en un supermercado?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Lo más raro que encontré en un supermercado fue alcohol etílico. Porque lo encontré una sola vez y nunca más. Según un policía japonés con el que en una noche compartimos unos vodkas, está prohibido consumir alcohol etílico como bebida. Aparentemente es por eso que es tan difícil de encontrar, hasta en las farmacias. Siempre está diluido o alterado. Una sola vez en 3 meses encontré alcohol etílico en el supermercado central del barrio en el que estoy viviendo. Es un supermercado de 6 pisos.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;6- Hay kioskos? Cuánto sale una cerveza, un vino?, una pizza?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Hay kioskos por doquier pero son todos kioskos automáticos, sin nadie que te esté atendiendo. Son máquinas surtidoras siempre eficientes, siempre con "stock". La cerveza acá es buena, rica. Fuerte. Y cuesta lo mismo. Pero el vino es una inmundicia, en general los únicos vinos que se encuentran son chilenos y más que vino parecen agua coloreada. Ahora, las pizzas, salen caras y en general les falta hasta el aspecto de una pizza. Es difícil llegar a saciarse en Japón, al menos para alguien sin trabajo o, claro está, para alguien sin visa de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;7- Cómo es un dia normal de un japonés?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;El día normal de un japonés es, si se está trabajando, correr atrás del tren. Siempre están tratando de estar lo menos posible en la calle, la esquivan. Cuando no trabajan pasean mucho por los parques, sacan sus "sets" de cámara fotográfica o de equipo de béisbol, siempre nuevos y completos con todos los accesorios. Y los que no tienen trabajo ni casa deambulan de estación en estación hasta que llega la noche, entonces se esconden en alguna alcantarilla o, en el mejor de los casos, en algún subterráneo. Cuando ni corren atrás del tren tratando de estar lo menos posible en la calle ni pasean mucho por los parques ni deambulan de estación en estación, por lo general, están procreándose.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;8- A qué hora se depierta y se duerme la ciudad? ¿Cuántos dólares necesitas para vivir un dia?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;El horario comercial va desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche y el horario en que se despierta y se duerme en la ciudad es, claro está, más o menos el mismo. Sobre todo porque el sistema de trenes y subterráneos deja de funcionar después de la medianoche. Probablemente para desalentar a la gente en sus noches blancas, todos siempre están corriendo atrás del último tren no importa la celebración. Y en un día largo, muy bueno y largo, se pueden llegar a gastar 40 dólares. Yo, por ejemplo, logré vivir a 15 dólares diarios. La comida no es barata pero el transporte es caro.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;9- Cómo conviven la modernidad y lo tradicional en Japón?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Si bien no es la Asiria ni mucho menos, son realmente cuidadosos de sus antigüedades. Las disfrutan mucho y las respetan. Mas es llamativo como mientras más joven es la persona, menos sabe de su tradición. Yo vine a Japón en busca de algo específico, un solo libro, el libro del guerrero, el famoso Hagakure, y realmente me costó encontrarlo. Y no porque no hable el idioma, lo hablo lo suficiente. No sé exactamente cómo va a ser la respuesta de un joven argentino empleado en una librería si le pregunto por el Marín Fierro pero posiblemente lo conozca y ya lo haya leído. El Hagakure es ese tipo de libro y hasta ahora solamente 1 japonés lo reconoció. Y se encantó con mi elección, según ese 1 japonés es nada menos que la "biblia japonesa" y yo no soy un hombre de fe pero adoro esos rastros de amor y libertad que estarán por siempre escritos en las distintas biblias. Lamento mucho no poder creerles.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;10- Estan acostumbrados a los terremotos?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Los japoneses están cada vez menos acostumbrados a la catástrofe y a las banderas piratas, es difícil pensar en un artista japonés pintando los últimos instantes del naufragio de La Balsa de la Medusa en vez de una japonesa entreteniéndose en su intimidad con un pulpo gigante. Tal era El Sueño de la Mujer del Pescador, según Hokusai. No, no están acostumbrados a los terremotos pero están preparados. Están preparados para absolutamente todo justamente porque no están preparados para absolutamente nada. Sea acaso ésta su paradoja y todos somos una paradoja. Al menos la mayoría, teme por su vida constantemente, hasta al cruzar una calle.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;11- Tienen algún recuerdo de las bombas atómicas?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Lamentablemente no pude hasta ahora hablar del tema con un japonés, supongo que debe ser difícil lograrlo. Hablar de la Segunda Guerra con una alemana huérfana de esa misma guerra me llevó años. Sin embargo, me atrevo a decir que sí, que sí tienen el recuerdo. Más allá de su exagerada fascinación por los Estados Unidos, que es desagradable a veces. Los subterráneos son ciudades que están enteramente construidas bajo tierra, como refugios nucleares entrelazados por miles de miles de túneles y escaleras. Se puede atravesar la ciudad entera sin salir a la superficie en ningún momento.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;12- Cómo es el servicio público de transporte?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;El servicio público de transporte es simplemente perfecto. Según he preguntado a algunos que conocen más que el Japón y la Argentina, el servicio público de transporte japonés es el mejor del mundo. Y yo les creo. Funciona al segundo, al milímetro. Si está avisado que en ese mosaico amarillo va a parar la primera puerta del primer vagón, en ese mosaico amarillo va a parar la primera del primer vagón. En el segundo del minuto de la hora del día del mes del año anunciado.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;13- Cómo formas parte de su sistema?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Como suelo formar parte de cualquier sistema, al borde, excluido por defecto. o por exceso, no lo sé. No me gusta andar excepto a pie, es sabido que tengo un gran par de botas. Como una sola vez al día, a la noche, encerrado en una habitación en silencio y soledad. No me gusta comer afuera, no me gusta comer al lado de desconocidos. Ni mucho menos, tomar. Tampoco compro ropa, toda la que necesito, 2 mudas, entra en mi bolso de mano. Si hace frío alcanza con mi sobretodo. La vida sana al aire libre me espanta, es mala para mí. En resumen, solamente formo parte de este sistema para alterarlo o romper algo, sin querer.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;14- Qué es el suicidio para un japonés?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Una salida a la presión del padre. Uno como hijo debe vida al padre. Uno como hijo debe satisfacción al padre. Si bien no existe disciplina como la disciplina japonesa, es lo mismo en todos los países de Asia. Así que los estudiantes que están bajo demasiada presión se suicidan en las vías de los trenes. Por lo general eligen la línea que encierra a toda la ciudad, Yomanote-Sen. Es la que mejor corre, rápido y fuerte. Es una muerte en el instante. Entonces uno se convierte automáticamente en un "accidente suicida", avisan los monitores. Ya no se es siquiera alguien. Media hora alcanza para limpiar el "accidente suicida" de las vías pero por lo general la gente que está siempre apurada sale a reclamar el valor del viaje. Yo nunca lo reclamé.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;15- Qué extrañas de Argentina?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Extraño a mis amigos, qué es la vida de un hombre sin amigos. Cómo aprender sin amigos, porque el libro también es un amigo. Solamente traje un libro en mi bolso de mano, el Martín Fierro. Va a ser mi regalo para ese 1 japonés que reconoció el Hagakure. Extraño la comida y la bebida, abundante y barata. Sin elaboración ninguna. La comida se asa no se elabora, se asa y se come con un cuchillo filoso y nada más. Ni tenedores siquiera. Acá todo está cortado para agarrarlo con palitos chinos, o japoneses. Y lo peor, no existen botellas de litro. Son todas a la medida de la tolerancia alcohólica japonesa, 3 cuartos de litro máximo. Finalmente&amp;nbsp;extraño y mucho las librerías de libros de segunda mano, donde se esconden los tesoros de más valor que existen en el universo. Acá solamente se encuentran libros nuevos, sin gusto a absolutamente nada.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;16- Cómo es la televisión nipona?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Me encantaría saberlo. Sé por lo que he escuchado que es insoportable, peor que la televisión argentina. Que, en realidad, no es mala. Lástima que sea televisión. He escuchado al dueño de la habitación que estoy alquilando viendo la televisión, solamente logro distinguir gritos de chicas chicas. Niñas. Es sabido que la pedofilia acá no existe porque es algo normal, más allá de que esté censurada porque acá todo está censurado. Desde años de años que existe una moda típica japonesa que ahora además de una moda típica japonesa es una obsesión japonesa, lo "kawaii", lo que es amable. Ser más y más amable, rostro amable, voz amable, piernas amables. Y no hay nada más amable que una chica sobre todo si es una chica chica, es decir, "kawaii".&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;17- Se conoce a Argentina?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Hasta ahora todos saben del tango y de esos jugadores de fútbol cuyos nombres siempre confundo con marcas de zapatillas. Pero nadie sabe que existió Borges o Ezequiel Martínez Estrada, por ejemplo. Tampoco saben qué es un criollo o un gaucho. Ni qué es la caña criolla, obviamente. No, no conocen a Argentina en lo más mínimo. Algunos conocen Buenos Aires y creen que conocen a Argentina, no me sorprende. Hasta hay argentinos que creen que conocen a Argentina y solamente conocen Buenos Aires. En una de esas es una buena forma de empezar a conocerla.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;18- Qué es lo más raro que viste desde que estás allí?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Lo más raro que vi fue a un entrerriano tomarse una botella de vodka y salir de excursión en una de las noches más frías del año con 100 pesos argentinos más unos pocos yenes para terminar hablando en un portugués bastante malo con una "bailarina" japonesa de Sao Paolo linda al extremo de la palabra, inefablemente hermosa digamos, que, aparentemente, le hizo un buen descuento porque el entrerriano pudo seguir de excursión en un par de "salones de masajes" chinos, que no son baratos, donde se entretenía provocando a los empleados, por lo general negros, y hablando con las "masajistas" chinas en un chino mucho mejor que su portugués mientras ellas le convidaban cigarrillos para que se sosegara un poco ese guacho entrerriano. Finalmente, al límite de la suerte del ser humano mortal, una de las "masajistas" chinas lo acompañó a tomarse un taxi. El taxista hablaba un poco de castellano.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;19- Cómo es la noche de Tokio?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;La noche en Tokio puede ser realmente excitante si uno conoce a la gente adecuada porque es cara a más no poder y siempre se cobra, por las buenas y por las malas. Pero si uno puede entrar a la noche es realmente fascinante, el movimiento es constante por más que estén fuera de servicio los trenes y los subterráneos. Lo que hace de la noche de Tokio una gran noche es que las japonesas son sin lugar a duda alguna las mujeres más lindas que existen y no tardan nada en entusiasmarse&amp;nbsp;porque la histeria no existe en Japón. Con un vaso de vodka alcanza y sobra para animarlas a absolutamente todo.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;20- Es posible para un argentino vivir allí? ¿Qué fue lo que primero sentiste al bajar el avión y ver a Tokio?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;Es más que posible si se cuenta con una buena visa, lo que es desde el 2010 bastante difícil de encontrar. Más allá de eso, es posible para cualquiera vivir en Tokio. Es una ciudad cómoda, probablemente es la ciudad más cómoda del mundo. Ignoro cómo puede vivir un japonés afuera de este lugar. Pero el 2010 fue un mal año y desde entonces son uno peor que el otro, para que un argentino viva acá al menos. Sobre todo para uno que está sin visa y que solamente es argentino porque, qué es esa atroz infamia de tener "doble ciudadanía". A lo mejor es como ser hermafrodita, algo así imagino. Al bajar del avión sentí una cosa solamente, la ciática. Hasta ahora la siento.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;21- Cuando dejes Japón qué es lo que vas a extrañar de ese Imperio?&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;No voy a extrañar en lo más mínimo el servicio de transporte público o la comida y la bebida. Tampoco la noche. No voy a extrañar en lo más mínimo las librerías siempre llenas de libros nuevos ni a la nieve que está cayendo sobre toda la ciudad ahora mismo. Extrañaré a los amigos que encontré en este lado opuesto del mundo y, por sobre todas las cosas, extrañaré a no poder más a las japonesas. Realmente no sé qué es peor, si vivir sin haberlas conocido o si vivir habiéndolas conocido. Lo que sí sé es que en mi inevitable retorno va a ser más que&amp;nbsp;difícil que encuentre atractivo alguno en las argentinas y su histeria. Pero, me esforzaré porque ellas también merecen ser amadas, a veces.&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; color: #333333; font-family: 'lucida grande', tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 16px; text-align: left;"&gt;PS: adjunto la única fotografía que he sacado de Tokio, desde la habitación donde se extienden mis pesadillas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5258015-7504955904283967011?l=leandrovesco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leandrovesco.blogspot.com/feeds/7504955904283967011/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5258015&amp;postID=7504955904283967011&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/7504955904283967011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/7504955904283967011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leandrovesco.blogspot.com/2012/01/visiones-de-un-entrerriano-en-tokio.html' title='Visiones de un entrerriano en Tokio. Entrevista a Blas Tavani'/><author><name>Escritor, creador de contenidos.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13303307958904831046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_AtBKHx4Xba8/Sb96kWEbMiI/AAAAAAAAAAY/Q82e7WJOBQY/S220/PICT0348.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ruB41OeQDcw/Txl2xyJEyFI/AAAAAAAAADo/GTLKtocvslk/s72-c/Tokio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5258015.post-2602828130793152062</id><published>2011-07-04T17:33:00.002-03:00</published><updated>2011-07-04T17:38:06.294-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-YZfUokxa9l8/ThIkPr-F7dI/AAAAAAAAADk/zjwHCUkJqtc/s1600/campana_desierto2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; width: 250px; height: 150px; text-align: center; display: block; cursor: pointer;" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5625598736458968530" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-YZfUokxa9l8/ThIkPr-F7dI/AAAAAAAAADk/zjwHCUkJqtc/s320/campana_desierto2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;LA VIDA EN LA FRONTERA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El horizonte infinito y los cielos pampeanos eran un ambiente más de aquellos ranchos perdidos en la inmensidad de la frontera. Allá lejos y desamparados en una soledad absoluta estos gauchos y sus familias se aventuraron a una realidad desconocida y al amparo de la providencia, invadieron territorio indígena recién liberado por la fuerza nacional. La vida allí no fue fácil y las condiciones en las que estos hombres y mujeres tuvieron que vivir fue muy básica y primitiva, pero nunca infeliz. Según un viajero inglés que en 1819 pasó por nuestras pampas, advirtió que “es tal la suciedad de esta gente que ninguno de ellos ha pensado en lavarse la cara alguna vez y muy pocos lavan o componen sus ropas una vez que se las ponen” Se habrá sentido espantado este gringo al comprobar que recién a finales del siglo XIX en los almacenes rurales se comenzaron a vender artículos para higienizarse. La vida en la frontera tenía a tres protagonistas, el indio que había sido dueño de todo y poco a poco se fue quedando con nada y tratado como nada; el gaucho, hijo de esta tierra, acostumbrado a dormir a cielo abierto y a saborear la libertad, que tenía siempre una pésima relación con la ley, y luego el criollo. Los tres convivieron en la frontera, en las márgenes de nuestros campos, allí donde la ciudad era un mundo al que no se entraba jamás, y en los primeros tiempos ni siquiera el tren contenía con su estampido de hierro la rutina de plantarse bien para no salir volando por un rebencazo del pampero. Vemos entonces un conjunto de seres humanos que se animaron a la vida en los límites de un mapa siempre difuso y muy peligroso, donde la acechanza del malón siempre estaba latente.&lt;br /&gt;Para hablar de la frontera tenemos que comenzar a desentrañar el origen de esta palabra y por qué se la usó. La frontera de la que hablamos es la frontera civil que surgió luego de los avances militares que dejaron al descubierto cientos de miles de leguas pasibles a ser habitadas, sin embargo durante mucho tiempo se debió convivir con los indios, el contacto entre estas culturas ocasionó una identidad que luego completó el ser argentino. Comencemos por explicar la raíz de esta historia. Allá por los finales del 1700 los indios vieron con preocupación que el ganado cimarrón, del que se abastecían para ir a venderlo a Chile, se agotó en el monte. Por una cuestión lógica, tuvieron que ir a buscar ganado en las estancias donde pastaban con tranquilidad. Esta expansión se dio de un modo natural y progresivo; esta incursión indígena fue el nacimiento de los primeros malones. Fue así cómo la frontera, ese impreciso y siempre vacilante ecuador pampeano, fue militarizado y de esta época datan los primeros fuertes y fortines. El cuerpo de blandengues fue el destinado a proteger a la frontera, los malones en 1751 eran moneda corriente y bajo la gobernación de José de Andonaegui se hablaba de los “grandes daños y perjuicios que hacían los indios infieles, hostilizando y matando en la frontera”, por esta razón se crean tres fuertes con sus respectivas compañías, los nombres de estas nos hablan de la razón por la que fueron hechas, y también de la necesidad de acabar con un problema que recién comenzaba y que vería su fin un siglo después cuando se emprende la conquista del desierto, el deseo de crear una nación fuerte y libre de amenazas inspiraron al cuerpo de blandengues, cuyo nombre se debe a que estos soldados blandieron sus lanzas a las autoridades que los habían creado, a la manera de los caballeros medievales este gesto simbolizó el compromiso y la entrega. Estuvieron destinados a tres puntos que en esos años eran los hitos más importantes a defender y que significaban la línea extrema que separaba la civilización del mundo salvaje. La compañía “Valerosa” en Mercedes, luego la “Invencible” en Salto y por ultimo el cuerpo de “Atrevidos” cercano a la laguna de Lobos y luego, por su naturaleza de vanguardia, pasó a llamarse “Conquistadora” Se sucedieron infinidad de acuerdos con los indios, pero siempre fracasaron. Cuando en 1810 la patria se independizó, una avanzada de estancieros se adentró en la línea de frontera. Los malones se volvieron comunes, con la llegada de Rosas hubo una época de relativa calma y con la caída de este en 1852, la incursión indígena se hizo más notable y sólo a finales del siglo XIX el problema, como dijimos, se acabó cuando el ejército de Adolfo Alsina y luego de Roca mandaron a los indios al otro mundo o sino a campos que no eran útiles. Las grandes estancias datan de estos años.&lt;br /&gt;Cómo se vivía entonces en esa frontera en constante peligro. La vivienda más usual fue el rancho y la casa de adobe con techo de paja. Aunque el primero tuvo más relevancia. El rancho, su imagen es muy fuerte en nuestra historia, con su forma rectangular y el techo a dos aguas fue la morada por excelencia de los habitantes de la frontera, para su fabricación el gaucho buscaba la mejor madera, de ñandubay, con tientos mojados o cuero fresco se ataban los horcones y las tijeras, después la cumbrera y por último, las esquineras, la pared se levantaba de adobe crudo o cocido, muy pocos ranchos tenían ambientes a excepción de este único, y la cocina por lo general se hacía independiente a un costado, las puertas o separaciones se hacían de cuero, y la intimidad no existía en el rancho, el hacinamiento era usual. Por lo general había solo una ventana. La ramada fue muy común, se trataba de un ranchito más básico a cierta distancia del rancho, era refugio contra la lluvia y contención en los días calurosos. Allí se mateaba y se comía el asado.&lt;br /&gt;Pero esta no era la única construcción; a mediados del siglo XIX aparecen en nuestra pampa las primeras casas con azotea, y en las estancias, podemos hallar casonas que no tenían nada que envidiarles a las de la ciudad, por ejemplo grandes estancieros como Féliz de Alzaga tenía en Bella Vista un verdadero palacio. Pero nosotros seguiremos con la hombre común, el chacarero que se le animaba a la soledad, allá en la frontera y que no pertenecía a la elite, sino que se trataba de un productor agropecuario que tenía que pelearla a diario con su familia, como sucede hoy día; el rancho campero contenía a estos visionarios, allí se desarrollaba la vida. El mobiliario era básico, por lo general las cabezas de vaca eran las que servían de asiento, pero sino había sillas de madera y paja, y no para todos los integrantes de la familia. Había una mesa, una olla, la pava y un asador, y a un costado un horno de barro donde se hacía el pan, un pan rústico y arenoso porque el trigo se trituraba en morteros. La práctica de dormir en el piso con la sola protección del poncho pampa fue usual hasta finales del siglo XIX. En algunos ranchos había catres y alguna que otra frazada para los días de frío. Los extranjeros que visitaron estos ranchos se quejaron de los bichos con los que había que convivir en la intimidad de estas paredes. ¿Cúal era la vestimenta más usada? Los pequeños y medianos estancieros apenas se diferenciaban de sus peones. Se usaban ponchos, calzones y se calzaba botas de potro. El poncho ya se usó en la pampa a principios del 1700 y venía a reemplazar a la capa española, y fue la prenda a la medida de la frontera. Había muchas variedades, el poncho pampa, el poncho de campo, el santiagueño, el de media labor, y el balandrán. El primero fue el más práctico, hecho de lana gruesa de ovejas pamperas. A fines del siglo XIX el poncho le dio una dura batalla a las confecciones que venían de Inglaterra y que por medio de la gruesa red de pulperías se vendían con la intención de renovar las prendas. Al gauchaje no le interesaban las prendas finas. La vida de campo requería de una tela viril, nuestro poncho. De los indios llegó el chiripá, y con la llegada de los inmigrantes, la bombacha. Ricos y pobres en el campo se diferenciaban por la cantidad y calidad de monedas que tenían en el cinto y el tirador, y en las espuelas. El sombrero fue un elemento que marcaba una diferencia social, los indios, no usaban, los peones y jornaleros, llevaban un pañuelo o sombreros de paja, los estancieros, gorras, algunas con vicera. Había alpargatas, y zapatos de tafilete, abotinados e ingleses y de cuero para los hombres y mujeres.&lt;br /&gt;La alimentación no era muy variada, y dependía mucho si cerca del rancho había alguna pulpería. La carne asada fue el eje de la dieta, en segundo lugar, la carne ovina y se consumían aves de corral, gallinas. Las ensaladas de hortalizas y verduras impregnadas en aceite, fueron comunes. La sopa era habitual, al igual que el consumo de choclos, y los guisos, como el locro. Podemos advertir el consumo de arroz, fideos y aderezos como la pimienta, el orégano, el clavo de olor, el pimentón y el azafrán. La sal era uno de los más preciados tesoros, “el churrasco sino está saldado, es desabrido e indigesto” cuenta el comandante Prado. En la época de Rosas llega la fariña y fue muy usada, más que la harina de trigo. Los postres consistían en frutas de estación como la sandía y el melón, también se preparaban tortas y pasteles o los duraznos escabechados. Entre la población rural, las bebidas más consumidas eran el aguardiente, de caña de azúcar y de uva destilada, y el vino carlón, más tarde llegan la cerveza y la ginebra. El café se vendía molido, en rama o en grano, el té, en sus dos variedades, el perla y el negro. Pero había un elemento que representó la base de la vida en la frontera, la yerba. El mate unía la familia, al igual que el asado comunitario. Aquella era una vida en donde se compartía la vida y las rutinas eran suspendidas cada tanto con la aparición de una pava para cebar. Un pedazo de carne siempre estaba asándose y hombres y mujeres, amparados por el cielo azul y aquel horizonte infinito, soñaban con tener otra silla, otro plato, y tal vez, una puerta y si la cosecha era buena, anexar una habitación al rancho para poder tener un poco de intimidad. La frontera fue escenario de una vida básica, bella y fundacional.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5258015-2602828130793152062?l=leandrovesco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leandrovesco.blogspot.com/feeds/2602828130793152062/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5258015&amp;postID=2602828130793152062&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/2602828130793152062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/2602828130793152062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leandrovesco.blogspot.com/2011/07/la-vida-en-la-frontera-el-horizonte.html' title=''/><author><name>Escritor, creador de contenidos.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13303307958904831046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_AtBKHx4Xba8/Sb96kWEbMiI/AAAAAAAAAAY/Q82e7WJOBQY/S220/PICT0348.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-YZfUokxa9l8/ThIkPr-F7dI/AAAAAAAAADk/zjwHCUkJqtc/s72-c/campana_desierto2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5258015.post-6143998939890199069</id><published>2011-07-03T08:15:00.001-03:00</published><updated>2011-07-03T08:18:24.473-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-9Nj06_mGulU/ThBPy61vx0I/AAAAAAAAADM/M1UokS-LeP8/s1600/darwin%2Ben%2Bargentina.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; width: 320px; height: 207px; text-align: center; display: block; cursor: pointer;" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5625083670792488770" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-9Nj06_mGulU/ThBPy61vx0I/AAAAAAAAADM/M1UokS-LeP8/s320/darwin%2Ben%2Bargentina.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="4"&gt;CUANDO DARWIN ESTUVO EN BUENOS AIRES&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta anécdota nos pinta de cuerpo entero. Darwin, el genial naturalista que cambió para siempre la historia de la humanidad, estuvo en nuestra provincia entre agosto de 1833 hasta mayo del 34. Cuentan que en las costas de Pehuen có, encontró “una verdadera catacumba de monstruos pertenecientes a razas extintas” y fue desde nuestras playas cuando se preguntó por primera vez cómo podía ser que un fósil guardara tal grado de semejanza con un animal vivo. En sus tertulias con el capital del HMS Beagle, el barco que lo llevó alrededor de todo el mundo, Fitz Roy, le comenta por primera vez su reflexión que fuera el puntapié inicial de su teoría de la evolución de las especies, pero el legendario capitán se siente extrañado con estas ideas que iban en contra del mandato bíblico. En Buenos Aires –Darwin- llega a la conclusión de que es posible que las especies a lo largo de las centurias pudieran transformarse, es decir, evolucionar conforme a las necesidades de su hábitat, sin embargo, el joven naturalista fue más que un experto en fósiles, fue un observador de las criaturas vivas y dentro de ellas, el hombre y su forma de relacionarse con el mundo tuvo una importancia especial en sus investigaciones. Fue un agudo crítico. Sentía una enorme curiosidad por el animal que se había perpetuado como dominador, y ni bien pisó suelo bonaerense se sintió atraído por el gaucho y por las diferencias que él tenía con los hombres de ciudad. Pero el gaucho fue para Darwin el natural habitante que nos representaba como país. Decíamos que la anécdota nos pinta de cuerpo entero y así lo es. Cuentan que cuando Darwin estaba transitando nuestra pampa en un trayecto que lo estaba llevando desde Carmen de Patagones hasta Buenos Aires, se encuentra a la altura de Tandil con dos gauchos sentados en una pulpería. Darwin les pregunta por qué no estaban trabajando. Podemos imaginarnos la cara de nuestros hermanos, allí, en la mitad de la mañana, con la pulpería detrás como refugio contenedor y de pronto oír a un extranjero preguntar semejante cosa. Uno de los gauchos le responde con nuestra fe y con la natural desatención propia de nuestra idiosincrasia: “Porque el día es demasiado largo”, Darwin esperó oír en el otro gaucho alguna idea más feliz, pero el muchacho fue sincero, le dijo que él no trabajaba “porque soy demasiado pobre” Entraba pues, Charles Darwin a la Argentina.&lt;br /&gt;Conozcamos un poco al protagonista de nuestra historia. Charles Robert Darwin nació el 12 de febrero de 1809 en Shrewsbury, en el Reino Unido, y desde pequeño sintió una gran curiosidad por la biología, pero su meta allá en su comarca era la de ser clérigo. Uno puedo pensar en la paradoja más grande de esa vida y cómo muchas veces los caminos para llegar a una meta son tan raros e impredecibles: él, que luego destronaría las ideas pilares de la Biblia postulando que el hombre no había nacido con Adán en aquel Edén divino, sino por la evolución del mono, fue un ardiente defensor de las doctrinas religiosas, y tanto fue así que pensó en entregar su vida al ministerio religioso. A pesar de esto, continuó sintiendo una fuerte inclinación hacia las ciencias naturales. Allá por 1831, cuando él apenas 24 años, recibe una noticia que le cambiaría la vida para siempre, tenía que reportarse con el capitán Robert Fitz Roy, el Almirantazgo había dado la orden de que el HMS Beagle completara un viaje hacia el sur del mundo para trazar un mapa de aquellas regiones. Fue Jhon Henslow, conocido botánico, quien le sugirió al capitán el nombre de un muchachito que si bien estudiaba para clérigo tenía una verdadera afición por la botánica y la zoología. Una anécdota también lo pinta de cuerpo entero a nuestro héroe. Aquel profesor organizaba excursiones con el fin de dar con fósiles en las costas, en una de ellas, Darwin halla tres especimenes maravillosos de coleópteros, pero cómo llevarlos hasta la universidad si había que hacer un trayecto lleno de obstáculos, fue simple, Darwin tomó uno en cada mano y el tercero se lo llevó a la boca, y allí pudo llegar a la universidad con sus tres muestras. Henslow no necesitó más y lo recomendó y así fue cómo este muchacho acostumbrado a la vida apacible de la comarca se embarcó en el HMS Beagle, con destino a recorrer los mares del sur del mundo, corría el año 1831, y cuando regresara en 1836 aquel joven volvería siendo un hombre y sus ideas cambiarían a la humanidad. Pero Darwin no sólo era un experto en el manejo de fósiles o en su observación de vegetales y animales, él tenía además, como ya dijimos, un extraordinario conocimiento de la conducta humana, fue un brillante observador del medio en donde estaba y de los hombres que lo habitaban.&lt;br /&gt;Desde que llegó a nuestro país sintió fascinación no sólo por nuestra riqueza botánica, sino por el elemento humano, tanto fue así que él intentó desentrañar la mentalidad de la Argentina –mejor dicho, del argentino, del ser nacional- que recién se independizaba. El modo de ser del gaucho, nuestra organización y contradicciones fueron para él una causa de investigación. Veamos su recorrido por nuestro mapa. El 24 de julio de 1833 el Beagle zarpó de Maldonado, Uruguay, llegando el 3 de agosto a la desembocadura del Río Negro, pero dejemos la voz a Darwin, su pluma nos transportará a estos años, en su diario del viaje hacia Buenos Aires nos cuenta… “a lo largo de la ruta dejamos atrás las ruinas de algunas hermosas estancias que fueron destruidas por los indios hacía pocos años por el cacique Pincheira, pero algunos se resistieron con feroz valentía. El pueblo llamado El Carmen, por unos, y Patagones, por otros se levanta delante de un acantilado que enfrenta al río, del Río Negro al norte los españoles sólo tienen un pequeño poblado establecido recientemente, Bahía Blanca” Luego emprende desde allí una expedición con destino final, la ciudad de Buenos Aires. En su camino advierte que aquella zona “apenas merece un nombre mejor que desierto”, y continúa: “nos vimos frente a un famoso árbol al que los indios veneran como el altar de Walleechu (Gualicho, podemos estar seguros que fue en la zona de Napostá donde Darwin pernoctó) se encuentra en un lugar elevado de la llanura, por lo cual constituye un punto destacado visible a gran distancia. Es un árbol bajo, espinoso, está por completo solo y por cierto que fue el primer árbol que vimos, todos los indios sin importar edad ni sexo le rinden tributo, creyendo así que sus caballos no se cansaran y que ellos mismos gozaran de prosperidad, dejándole cigarros, carne, trozos de tela y toda clase de ofrendas… el gaucho que me contó esto afirmó que él junto con sus amigos muchas veces esperaban a que se fueran los indios para robar las ofrendas a Walleechu.” Es aquí donde Darwin nos entrega una semblanza que nos hace transmitir toda la emoción del momento y su admiración por el gaucho… “acampamos unas dos leguas más allá de este árbol. En aquel momento los gauchos con sus ojos de lince vieron una malhadada vaca y partieron a toda carrera para cazarla. A los pocos minutos la trajeron enlazada y la sacrificaron. Allí teníamos cubiertas las cuatro necesidades básicas para la vida en el campo: pasto para los caballos, agua (aunque sólo se trataba de un charco fangoso) carne y leña. Los gauchos estaban encantados por haber podido encontrar todos estos lujos y pronto comenzamos a preparar a la pobre vaca. Esa fue la primera noche que pasé a cielo abierto. Hay placeres incomparables en la vida tan independiente del gaucho, como el de poder detener el caballo en un momento dado y decir: “Aquí pasaremos la noche” La calma mortal de la llanura, los perros siempre vigilantes, los gauchos haciendo sus camas en torno al fuego como una tribu gitana, han dejado en mi mente una profunda impronta de esta noche que jamás olvidaré”&lt;br /&gt;En Punta Alta, en Monte Hermoso y Pehuen Có, Darwin encuentra fósiles de grandes mamíferos, y es la primera vez, como dijimos, que se topa con la idea de la evolución. En aquellas solitarias playas imagina el pasado de la humanidad, presenciando los interminables atardeceres, comparando los fósiles con los animales vivos que ve en el monte, viendo el cielo bonaerense, infinito, oyendo las palomas en los eucaliptos y tomando mate, que halló muy sabroso, intuye que las ideas de la Biblia no pueden explicar lo que está dado por su vista de ver. La realidad botánica Argentina transforma su forma de ver al mundo y podemos estar seguros, como creía el mismo Sarmiento, quien se entrevista con él, que la teoría de la evolución nació en nuestras playas y no en las Galápagos, pronto y a diario, Darwin se aleja de la idea bíblica, y haciendo gala de una personalidad abierta, reconocer su error y comienza desentrañar su famosa teoría, que lo enemistaría con el capitán Fitz Roy, a tal punto que cuando en 1859 publica su “Origen de las Especies”, se suicida.&lt;br /&gt;En aquellos años la Argentina estaba en medio de una crisis. Cuando no. Rosas estaba peleando con el indio en la frontera, aunque en realidad lo que él pretendía era el poder absoluto, en 1833 estalló la Revolución de los Restauradores y Encarnación Ezurra, esposa de Rosas junto a partidarios formaron la Sociedad Popular Restauradora, pero  para la historia pasó a llamarse La Mazorca, su brazo armado y que luchó contra los federales, opuestos a las ideas rosistas. Balcarce, quien gobernaba, cae y su lugar lo ocupa Viamonte. En enero la armada británica invade las Islas Malvinas, un gaucho llamado Antonio Rivero junto a ocho compadres, tratan de hacer frente a los piratas pero cae muerto, desde entonces su figura se volvió mítica. En el continente, Darwin al llegar a Buenos Aires trazó una radiografía magistral de nuestra forma de ser, volvemos a su diario, allí podemos leer: “Durante los últimos seis meses he tenido la oportunidad de apreciar en algo la manera de ser de los habitantes de estas provincias del Plata. Los gauchos u hombres de campo son muy superiores a los que residen en las ciudades, el gaucho es invariablemente muy servicial, cortés y hospitalario. No me he encontrado con un solo ejemplo de falta de cortesía u hospitalidad. Es modesto, se respeta y respeta al país, pero es también un personaje con audacia y energía. La política y la justicia son completamente ineficientes. Si un hombre comete un asesinato y debe ser aprehendido, quizá pueda ser encarcelado o incluso fusilado, pero si es rico y tiene amigos en los cuales confiar, nada pasará. Es curioso destacar que las personas más respetables invariablemente ayuden a escapar a un enemigo. Las clases más altas y educadas que viven en las ciudades cometen otros muchos crímenes, pero carecen de las virtudes del carácter del gaucho. Se trata de personas sensuales y disolutas que se mofan de toda religión y practican las corrupciones más groseras, su falta de principios es completa. El concepto de honor no se comprende. Ni este, ni resabios de caballerosidad lograron sobrevivir al largo pasaje del atlántico. En la Sala de Buenos Aires no creo que haya seis hombres cuya honestidad y principios pudiesen ser de confiar. Todo funcionario público es sobornable, el jefe de Correos vende moneda falsificada, el gobernador y el primer ministro saquean abiertamente las arcas públicas. No se puede esperar justicia si hay oro de por medio. Con esta extrema carencia de dirigentes, y con el país plagado de funcionarios violentos y mal pagos, tienen sin embargo la esperanza de que el gobierno democrático perdure. En mi opinión, antes de muchos años temblarán bajo la mano férrea de algún dictador. Como deseo el bien del país, espero que este periodo no tarde en llegar”&lt;br /&gt;Cansado y ahogado por los problemas en Buenos Aires, y por nuestra manía de hacernos la vida imposible, se embarca hacia el litoral, y luego, hacia la Patagonia. Dejó nuestra provincia, y país, convencido de que aquí estaba una de las claves para la evolución de la humanidad, pero también, anidaban en el poder y en la ciudadanía, la corrupción y la injusticia. Al llegar a Inglaterra, en 1836, luego de cinco años navegando los mares del mundo, escribe su teoría, ocasionando un cisma mundial. Allá lejos, seguramente, al mirar el cielo nocturno y las estrellas, buscando una respuesta, se habrá acordado de la noche que pasó aquí cerca de Bahía Blanca, en compañía de sus queridos gauchos.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5258015-6143998939890199069?l=leandrovesco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leandrovesco.blogspot.com/feeds/6143998939890199069/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5258015&amp;postID=6143998939890199069&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/6143998939890199069'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/6143998939890199069'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leandrovesco.blogspot.com/2011/07/cuando-darwin-estuvo-en-buenos-aires_03.html' title=''/><author><name>Escritor, creador de contenidos.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13303307958904831046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_AtBKHx4Xba8/Sb96kWEbMiI/AAAAAAAAAAY/Q82e7WJOBQY/S220/PICT0348.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-9Nj06_mGulU/ThBPy61vx0I/AAAAAAAAADM/M1UokS-LeP8/s72-c/darwin%2Ben%2Bargentina.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5258015.post-8604502665953795924</id><published>2009-10-10T08:44:00.001-03:00</published><updated>2011-06-30T14:38:55.860-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; 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&lt;/p&gt;          &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;El dueño de &lt;st1:personname productid="La Primera" st="on"&gt;La Primera&lt;/st1:personname&gt; le preguntó a Omar si le habían gustado las tapas de empandas que había llevado la noche anterior, eran de elaboración propia, era el único que las había llevado porque como eran vecinos tenían una muy buena relación, toda una vida viviendo a tan pocos metros. Omar le conestó que eran muy ricas, bien gruesas, bien caseras parecían recién amasadas, hojaldradas, mucho mejor que las que venían de Buenos Aires, o de Bahia Blanca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Pero tienen gusto a manteca? –le preguntó preocupado el panadero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Tienen el típico gusto a la manteca de Carhué, a cosa vieja rica.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Todavía no había mucha gente en la calle y en el boliche había dos viejas pero estaban siendo atendidas por su hija, tenía tiempo para hablar con Omar, además de que estaba muy intersado en saber sobre las tapas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Quiero empezar a hacer tapas de empanadas, para vender. Lo hemos estado hablando y se puede hacer con un poco de esfuerzo. Tengo una receta propia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Omar había ido a comprar las facturas porque Lili se estaba bañando, como todos los días. Era una mañana soleada, transparente, fría y hacia falta mirar al cielo para sentirse de buen humor. Seguramente al mediodía haría calor, y en los campos las vacas buscarían la sombra para hacer la digestión.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Pero ustedes ya tienen tanto trabajo. Las prepizas, las galletas, las facturas… &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Pero salen buenas o no las tapas?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Si, buenas salen, para chuparse los dedos, pero pensaste en que a lo mejor no den abasto con tantas cosas, siempre te estas quejando. A lo mejor te vas a enloquecer. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La noche anterior habia llegado de &lt;st1:personname productid="la Chacra" st="on"&gt;la Chacra&lt;/st1:personname&gt; cansado pero siempre tranquilo porque había parado dos veces en la ruta para descansar el motor del auto, ese glorioso fitito que tiene la historia de Carhué en sus ruedas. Había visto movimiento en el cruce, y mucha entrada de vacas en &lt;st1:personname productid="la Rural" st="on"&gt;la Rural&lt;/st1:personname&gt;, caminó unos metros hasta quedar lejos de la vanquina para oir mejor la desazón vacuna. Ese desgarrador, y melancólico, persistente mugido de socorro que las vacas en comunidad hacen al entrar a la rural sabedoras del próximo paso, del final. El muchacho de &lt;st1:personname productid="la YPF" st="on"&gt;la YPF&lt;/st1:personname&gt;, Horacio estaba sentado con su bicicleta en esos asientos que hay antes de llegar a &lt;st1:personname productid="la Rural" st="on"&gt;la Rural&lt;/st1:personname&gt;, lo vio a Omar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Qué cosa, la vaca cómo sabe que la estan preparando para el matadero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Horacio se llevaba bien con Omar, y muchas veces Omar le regalaba algún que otro dulce, o licor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Lo peor es la gente que dice que la vaca no se da cuenta. El animal ya sabe todo, y sufre como loco, pero ¿qué otro remedio hay?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-No queda otra, carne hay que comer, pero es tremendo ese ruido, y viste que se comunican porque se van contestando por los campos. A la noche hoy va ser tremendo, después de &lt;st1:personname productid="la YPF" st="on"&gt;la YPF&lt;/st1:personname&gt; me vengo para acá, a veces da miedo, pero siempre es fascinante. &lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;A lo mejor me atrae saber que ellas van a morir y yo no, a lo mejor es eso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El atardecer dejaba ver aún más el polvo porque los faroles de &lt;st1:personname productid="la Rural" st="on"&gt;la  Rural&lt;/st1:personname&gt; lo capturaban sin desperdicio, había un movimiento bárbaro, la gauchada a pleno con los rebenques, los perros que sentían y usaban el poder que les habían dado y las vacas, pobres perros grandes, que se apretujaban en los corrales levantaban sus cabezotas con los ojos abiertos. Mañana habría feria y a lo mejor nomás ese mismo día ya estarían muertas. Algunas se irían para Liniers y podrían disfrutan de un último viaje por la pampa, pero qué triste debería ser ese trayecto, sabiendo que la guadaña les daría la bienvenida en el gran mercado de hacienda. Pero por lo menos, har&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;ían ese viaje hasta la gran ciudad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Las que entran, le comunican a las que estan libres que dentro de poco les toca a ellas y así, todas sufren por igual. Es un bicho raro la vaca. Y la naturaleza muy justa y violenta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El sol se había ido y quedaba un resplandor anaranjado, rosáceo que iluminaba las panzas de las últimas nubes que se retiraban a otros horizontes para formar un nuevo día dejando una nueva noche. Por la ruta iban y venían camiones con choferes agotados, algunos buscando el refugio de alguna estación con ducha y después el reparador churrasco con vino si podían tomarse una noche o con coca si tenían que seguir viaje; y otros, la comodidad de regresar a sus casas para ver a sus hijos y esposas con los guisos humeantes arriba de las mesas familiares, adornadas con un tubito de Pao Ancho y Soda &lt;st1:personname productid="La Constancia" st="on"&gt;La  Constancia&lt;/st1:personname&gt;; al lado de estos focos potentes, se veían otros pálidos y mucho más chicos, ciclomotores de peones que volvían a Carhué o se iban de Carhué, el día estaba terminando y sin embargo en &lt;st1:personname productid="la Rural" st="on"&gt;la Rural&lt;/st1:personname&gt; el movimiento recién empezaba. Había una fila de varios camiones jaula llenos de ganado bien engordado. Era un día que podría terminar a las dos o tres de la mañana, los alaridos se oían como llamando a un dios y los rebencazos ordenaban la desorientación vacuna.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Y qué haces por acá?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Vine a entregar unos lubricantes, ya me vuelvo al laburo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Horacio no miraba a Omar, sino al horizonte en llamas. Esa esperanza que el infinito nos regala todos los días, pero una esperanza tristona.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Se pone duro no?, digo, el laburo, la patrona… &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Afirmó mirándolo por primera vez.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Y a veces dan ganas de cambiar. De hacer otra cosa… -Omar hablaba como si ese horizonte fuese una persona.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los dos se sentaron en el sofá de cemento, arriba el techo celeste dividido en tonalidades de ensueño mostraba las primeras estrellas y una luna roja en el horizonte que parecía estar a unos metros nomás de aquella tranquera.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Lo peor sabés qué es… Cuando ya ni sabes qué queres. Que te da la mismo acostarte, o ir al laburo, o renunciar, seguir o parar. No saber qué hacer eso sí que es lo peor. Porque te da la mismo todo, no te jugas por nada, y perdes. Perdes todos los dias un caho de vida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Omar se frotó las manos y suspiró. Lo que sentía Horacio en algún momento podría sentirlo su hijo, siempre pensaba eso, pero el muchacho estaba tan bien en la casa ayudando a su madre con las mermeladas, o leyendo historias de ciencia ficción, pero algún día, dentro de poco quizás, se le despertara el bichito de querer irse para hacerse a la vida. Le daba tanto temor pensar en ese momento, estaba muy acostumbrado a ver al muchacho en la casa. Es increible como un hijo con su sola presencia condiciona tanto la vida de un padre. Antes, el hombre piensa que la soledad será una compañera gratificante, pero cuando llega un hijo, esa personita nos mira con esos ojos abiertos, esperando siempre la protección, esos ojos que van chupando vida y que están avidos de vivirla. Llega un momento en que no se puede hacer nada sin la compañía de ese niño tan parecido a uno porque los días son incompletos sin la mirada de ellos, sin esa sombre que, aunque pequeña, ejerce tanto amor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Pero vos estás bien ahí, ¿para qué te querrías ir?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Para probar suerte. –le dijo con seguridad Horacio. –Para probar suerte y hacer mi vida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Y acá no la podés hacer?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Horacio lo miró sorprendido, mostrandole una buena risa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Acá en Carhué? Imposible. Qué sé yo… pero me gustaría irme a Pigüé o a Bolivar, ver otra cosa, siempre lo mismo acá. Por lo menos ver qué pasa en Salliqueló.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Y por qué en Pigüé va a ser diferente que acá? Porque no están tu madre y tu tío, es eso. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-No, bueno, si, pero no sé. A lo mejor sí, pero me gustaría estar solo y ganarme la vida yo, alquilar una casita...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Estar lejos de los padres pareciera ser lo primero que piensan los hijos cuando pueden pensar por sí mismos, alejarse del calor paternal para refugiarse en la maravilla de vivir la vida solos, ¿sería esto un instinto natural? ¿sería que aún conservamos alguna cosa de la selva que nos hace volver a la incertidumbre donde solamente el instinto manda?, será nada más que somos animales y necesitamos estar solos. Pero el mundo moderno, la ciudad y los chantas se aprovechan de los muchachos, los hacen trabajar mil horas por nada o peor, los meten en los mundos del vicio donde el mal gobierna, y ellos fascinados por los paraísos falsos, se hunden en la droga o el alcohol. Pero tambien hay algo que es cierto: nunca fue fácil, hacerse camino, mantenerse en el buen rumbo, jamás fue fácil, siempre hubo que lucharla. Laburar de lo que sea, ganarse el pan. Al oir a Horacio se le vinieron a la cabeza muchas cosas, entre ellas, la duda por haber decidido algo dejando en el cruce de su vida ese otro camino que nunca se animó a transitar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Yo una vez sentí lo mismo, ganas de irme, pero despues con los años se me fueron hasta que me di cuenta que Carhué era mi lugar, que este horizonte me incluía. Que podía echar raíces acá. Yo sin este horizonte no soy nadie. Es verdad que hay magia en el aire. Una vez que Carhué te atrapa, ya no podés escapar… Pero te entiendo, la vida mide tus fuerzas, mide tus fuerzas, tus capacidades, siempre y esa duda te carcome. ¿Qué hago, sigo acá, me voy a probar suerte a otro lado?, y mientras tanto la vida no perdona porque tenés que seguir adelante, con tantas dudas sobre tantas cosas escenciales, pero la vida corre y hay que seguir adelante, no te queda otra, apostar a la vida, trae más vida. ¡Cómo no te voy a entender!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un auto pasó como un rayo sobre la ruta, el motor se perdió junto con las luces traseras dejando una estela de asombro y libertad. Horacio quedó pensando en sus dudas y la charla lo entusiasmó, oir que otro le pasan las mismas cosas que a uno, reconforta. Contiene, y por sobre todo, da apoyo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Pero usted ya tiene familia Omar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-No tiene nada que ver. Las dudas te persiguen, porque siempre te ronda en la cabeza esa pregunta: ¿qué habiera pasado si me hubiera ido? Y cuando me di cuenta de que Carhué era mi lugar, esas dudas se fueron pero no tan lejos porque vuelven, cuando menos las esperas. Pero viste cómo es todo, todo pasa por acá –le dijo señalandole el bocho-. Ayuda mucho cuando vos tomas la desición de quedarte y de aceptar tus limitaciones. Cuando aceptas la vida que te tocó y la vivis, sin enloquecerte, todo es más fácil, porque te despertas bien, con ganas de seguir viviendo con fuerza. Lo que quedó atrás y no fue, te ayudó a ser lo que sos ahora, con todo lo bueno y todo lo malo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ya la noche estaba declarada y el viaje de entrega de los lubricantes se había alargado demasiado, sabía que Patricia tiraría bronca, le podía decir que se le había salido la cadena, pero no tenía ganas de mentir, pero usaría la excusa de la cadena, “no quedaba otra”. La charla con Omar le hizo bien. En &lt;st1:personname productid="la Rural" st="on"&gt;La Rural&lt;/st1:personname&gt; las vacas no paraban de quejarse y en su resignación alborotaban a todos los animales, una orquesta de ladridos, aullidos y sonidos de bichos que volvían a vivir en la noche llenaban el aire completando una intima tonada pampera. El campo, ya a oscuras y aceptando la maduración de una helada traía el viento dulzón, el olor a bosta, el relincho de los caballos y la luna grande y roja amanecía en el horizonte proyectando una luz de misterio y de sorpresa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Qué le vamos a hacer pibe... ¿querés un licorcito? Un guindado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La canasta de la bicicleta estaba llena de cajas y bolsas. Horacio dudó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Lo pones ahí, ¿quién se va a dar cuenta? Dale, te doy uno, para darte fuerza... Un buen guindado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Omar se fue al auto, ese místico fitito que se mantiene útil y compacto, buscó en los asientos traseros, se oyeron ruidos de vidrios que se chocaban, ayudado con una pequeña linterna comprobó etiquetas y cuando encontrò lo que buscaba lo miró a Horacio satisfecho.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Un naranchelo. No le digas nunca a mi mujer porque me mata. Ella los ha hecho con tanto amor y esfuerzo, pero a vos te hará bien.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se saludaron y Omar vio al pibe alejarse velozmente por la ruta. Las luces de &lt;st1:personname productid="la Shell" st="on"&gt;la Shell&lt;/st1:personname&gt; a lo lejos iluminaban ese pasillo de asfalto que es una prolongación de la ruta 33. Se metió en el auto, y repuesto por la parada echó un último vistazo a la negrura, a ese pequeño cosmos telúrico, y a &lt;st1:personname productid="la Rural" st="on"&gt;la  Rural&lt;/st1:personname&gt; "Hay movimiento, se respira muerte, pero así es la vida", pensó y se volvió a Carhué. Había tenido buenas ventas asi que llevaba buenas noticias a la casa, antes pararía por &lt;st1:personname productid="La Primera" st="on"&gt;La Primera&lt;/st1:personname&gt; para buscar un poco de queso pan, un chorizo seco y un buen vino patero. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Y estas tapas sirven para horno y para freirlas, creo que nos vamos a animar, te cansa amasar siempre lo mismo. Hay que apostar al cambio Omar. Ademas tenemos que hacer nosotros nuestras cosas, porque sino viene todo de Buenos Aires y no sirve eso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Omar con el pedazo de cuartirolo en la mano, le dijo al panadero:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Mientras no te enloquezcas, ¿vos sos feliz haciendo las tapas?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Le dijo que si.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Entonces no hay más nada de qué habar, pero no te enloquezcas. Estamos en Carhué. &lt;st1:personname productid="La Capital" st="on"&gt;La Capital&lt;/st1:personname&gt; de la fe.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5258015-8604502665953795924?l=leandrovesco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leandrovesco.blogspot.com/feeds/8604502665953795924/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5258015&amp;postID=8604502665953795924&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/8604502665953795924'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/8604502665953795924'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leandrovesco.blogspot.com/2009/10/normal-0-21-false-false-false.html' title=''/><author><name>Escritor, creador de contenidos.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13303307958904831046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_AtBKHx4Xba8/Sb96kWEbMiI/AAAAAAAAAAY/Q82e7WJOBQY/S220/PICT0348.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5258015.post-1357438232946136323</id><published>2009-05-29T18:00:00.003-03:00</published><updated>2011-06-30T14:38:55.861-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Leandro Vesco y el paisaje de Carhué&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="285" width="340"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube-nocookie.com/v/8-2sP3_wrL4&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0&amp;amp;color1=0x2b405b&amp;amp;color2=0x6b8ab6&amp;amp;border=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube-nocookie.com/v/8-2sP3_wrL4&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;rel=0&amp;color1=0x2b405b&amp;color2=0x6b8ab6&amp;border=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="340" height="285"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5258015-1357438232946136323?l=leandrovesco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leandrovesco.blogspot.com/feeds/1357438232946136323/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5258015&amp;postID=1357438232946136323&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/1357438232946136323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/1357438232946136323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leandrovesco.blogspot.com/2009/05/leandro-vesco-y-el-paisaje-de-carhue_29.html' title=''/><author><name>Escritor, creador de contenidos.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13303307958904831046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_AtBKHx4Xba8/Sb96kWEbMiI/AAAAAAAAAAY/Q82e7WJOBQY/S220/PICT0348.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5258015.post-360078814392418883</id><published>2009-03-15T09:24:00.002-03:00</published><updated>2009-03-17T07:26:41.599-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>ADELANTO DE LA NOVELA "CARHUE" POR LEANDRO VESCO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL DESCUBRIMIENTO DE LA FUENTE DE SODA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teniente coronel Nicolás Levalle llegó a nuestra región después de ganar una batalla que muchos califican como la más cruenta entre una tropa argentina y otra indígena, la que fue librada el 6 de marzo de 1876 en las proximidades de las Salinas Grandes contra la indiada bravía que pugnaba por quedarse en estas tierras. La División Sud había salido de Blanca Grande hacía unas semanas y en el camino tuvieron que soportar infinidad de padecimientos y furtivos encuentros con los indios quienes le seguían la huella de cerca, robándole en una ocasión los alimentos y parte de las municiones. La situación no era del todo afortunada para los hombres de Levalle, pero este militar que había nacido en Italia allá por el 40 y que había estado en los duelos más encarnizados de la historia patría no se dejó amedrentrar y dio el ejemplo yendo siempre a la vanguardia preparado para pasar a degüello en cualquier momento. Levalle era la avanzada de nuestro ejército y de su suerte dependía gran parte del futuro de la nación que aún estaba en cotidiana lucha por sostener su frontera, aun estaban frescas en su carne las heridas de la batalla de Lomas Valentinas y en la del Sauce donde su vida corrió por vez primera real peligro. Su misión ahora era acorralar al hijo del gran Calfucurá y obligarlo para siempre a retirarse, y si tenía suerte, matarlo para que el problema se terminara de una buena vez. Allí estaban entonces, muertos de hambre, de sed y medio atontados por la inmensidad de la pampa, escribiendo un capitulo nuevo en la historia argentina. Corría el año 1876 y Levalle había sido protagonista de más de una docena de guerras en las que siempre se destacó por su valentía…&lt;br /&gt;El encuentro se sucedió bajo un sol sofocante con la blancura de las Salinas como fondo. Hubo que lamentar muchos muertos. 400 indios nada más quedaron tendidos alcanzados por el sable nacional, y de nuestro lado, fueron varias las víctimas que terminaron sus vidas cuando la boleadora justificó su origen. Namuncurá sufrió en carne propia la fuerza del batallón de Levalle debiendo replegarse antes de que su vida corriera peligro. Recordó lo que su padre le había dicho, que no debía entregar Carhué y reconociendo que podía probar suerte una vez reorganizado, se fue más allá de las Salinas a sus tolderías con un puñado de sobrevivientes. Levalle tenía por costumbre perseguir al enemigo hasta destruirlo, pero esta vez, la situación era diferente. Lo que había venido a hacer, lo había hecho. Había llegado más allá de Carhué y ahora podía entregar a la nación todas esas leguas. Las órdenes de Alsina eran muy claras, debía encontrarse con el coronel Salvador Maldonado en el arroyo Pigüé. Pero cuando vio a sus hombres se dio cuenta que estaban al limite de sus fuerzas. Era prioritario conseguir alimentos y agua. &lt;br /&gt;Habian hecho prisionero a un indio que más tarde sería cacique, Tripailao, fue él quien le dijo al coronel Levalle que cerca de Carhué había un lago con aguas milagrosas que los antiguos consideraban sagrado. Pero no podemos afirmar a ciencia cierta si realmente esto sucedió de verdad, lo que si es historia es que Levalle siente que la herida recibida tres años atrás en la batalla de Don Gonzalo se hacía sentir, flaqueandole las fuerzas. Carhué sonaba como el paraíso al que debían llegar, pero aún había que llegar a Carhué…&lt;br /&gt;No había carne ni agua llegando a extremos inhumanos, la tropa debió asar unos perros cimarrones que merodeaban la triste caravana. Mientras tanto Levalle sacando fuerzas de donde no tenía, siguió dando el ejemplo, aunque algunos notaron su palidez en el rostro, era un hombre acostumbrado a las largas travesías y no iba a caer fácilmente. Ya había dejado atrás la guerra de la triple alianza, los combates en Paraná, el Diamante, la Paz en Entre Ríos bajo un calor insoportable, atrás había quedado también cuando tuvo el mando del Ejército del Oeste con el fin de sofocar a los rebeldes en Mercedes, Chivilcoy. Tantas, eran tantas las guerras es las que había participado, sus hombres lo veían y solamente seguían en pie porque nunca se permitía dar una señal de debilidad. Pero aquella travesía tras la caída del malón de Namuncurá lo dejó exhausto. Sabía, y esto era lo peor, sabía que por las venas de ese viejo zorro corría la sangre de la piedra azul, de Callfucurá, y tarde o temprano se verían las caras nuevamente. Pero el cansancio que sentía era nuevo, y no sólo él, la tropa tenía la sombra de la desgracia que sobrevolaba sus cabezas, sabía que un hombre mal alimentado no sólo era débil, sino desconfiado. Pasaron la noche dentro de las Salinas, y cuando amaneció, nada había cambiado, aunque Levalle no pudo levantarse y Udaondo se vio en la obligación de trasladarlo en la unica carreta que tenían. Aquel escenario era nuevo para los soldados y casi inaguantable para Levalle que siempre fue un hombre que se conoció por huir del reposo.&lt;br /&gt;Cada tanto llamaba a su sargento y le pedía informes de la situación en la que se encontraba el batallón, y cada hora le pedía que fuera él mismo a echar un vistazo para ver si no había en las inmediaciones algún indio bombero. Levalle era conocido por no delegar jamás el mando y él debía o no aprobar hasta el modo de hablar de sus subordinados. Era muy observador, y sabía mucho y no tenía miedo, combinación que lo hacía un ser humano importante, y a pesar de su estatura mediana baja, enorme. Era tan grande su personalidad que generaba entre los suyos una sensación de imprescindibilidad cercana al ridículo, haciéndole sentir a la gente que no se podía hacer nada sin su autorización u opinión, o más lejos aún sin su presencia. López Lecubé cuenta una anécdota que pinta de cuerpo entero esta situación, el historiador nos dice que los soldados en época de calor, no cortaban las sandías sin antes mostrársela a Levalle, quien con su cuchillo les indicaba dónde hacer el corte calador; también es cierto que cuando los indios se acercaban hasta que él no lanzaba el primer grito, los demás no sabían siquiera como empuñar el pedazo de madera que tenían por rifle. Hombre completo en definitiva y criollo de pocas pulgas y principalmente, enemigo de los mañeros, y de los indisciplinados. En lo bajo se reconocía que era difícil saber qué era más jodido, o vivir en la pampa o estar bajo las ordenes de Levalle. Pero a la rudeza la equilibraba con una lealtad inmensa hacia sus soldados, su perro, y a la soda. &lt;br /&gt;Podía sufrir cualquier privación pero la soda tenía que tenerla aunque tuviera que mandar a todo el batallón varias leguas para conseguir alguna garrafa del gaseoso liquido. Podía beberla a todo momento y en cualquier cantidad, pero cuando sabía que no tenía mucho, sólo le hacía falta tomarse una tacita a la hora de su siesta y acto seguido, eructar mirando el horizonte, esta ceremonia la hizo en todos los lugares en los que estuvo. Su conducta y su moral, se fortalecían tomando soda y a partir de allí caían luego a toda su humanidad, es decir, en un mundo en donde conseguir una garrafa de soda era muy difícil, y más en la indómita pampa, Nicolás Levalle sabía que eso era lo que necesitaba su alma para seguir cuidando su otro gran amor, la patria.&lt;br /&gt;En aquellos días en que pretendemos insertarlo en nuestra historia, Levalle venía de mandar el 5to batallón que intervino en la sofocación del intento revolucionario del 74, organizando las tropas en Chivilcoy y Mercedes, mandando el llamado Ejército del Oeste que actuó en la batalla final en Junin, fue tan sobresaliente su actuación que ahí nomás sobre el campo de batalla fue ascendido a Coronel y nombrado Jefe de la frontera Sud con asiento en Blanca Grande. Con estos laureles la patria lo había necesitado nuevamente y acá estaba, victorioso pero medio muerto.&lt;br /&gt;Según los archivos del ejército, mientras cruzaban las Salinas Grandes el tiempo les jugó una mala pasada, los agarró un chubasco infernal acompañado luego por un temporal de viento pampero helado; el batallón, en el medio del salitral, tuvo que taparse con lo que llevaban puestos y aguantar juntos el aguacero. Al amanecer, la lluvia había parado pero no así el frío, el frío que quema y llega hasta lo profundo del hueso, la sal pegada en la piel hacía insoportable la sed. Con las primeras luces violáceas del alba, todos miraron al jefe, pero no vieron lo que estaban acostumbrados a ver, es decir, en vez del hombre inmenso, vieron aparecer a un tipo flacucho y despeinado que decía zonceras, y muy a su pesar, tuvo que reconocer que sentía escalofríos y, aunque le costaba, tenía que lanzar débiles sollozos. El espectáculo no podía ser peor. Udaondo, su sargento fiel, lo ayudó a levantarse pero volvió a caer en el catre que habian puesto en la carreta y como pudo ordenó seguir viaje, al terminar de balbucear algunas palabras, le dió una orden:&lt;br /&gt;-Necesito soda, urgente.&lt;br /&gt;Pero Udaondo se quedó parado y mudo y sin saber cómo decirlo, lo encaró a su superior. Cómo decirle que hacía días que no había más soda, ni agua ni siquiera un pedazo de pan podrido. Cómo decirle lo que él ya sabía y que ahora por efecto de esta enfermdad que para muchos fue gualicho no recordaba. La noticia lo enfureció, y lo dijo para que todos los oyeran aunque su voz sonó tan débil.&lt;br /&gt;-Hubiera preferido morir que quedarme sin soda. Marchemos igual, y guay el que chiste por el hambre. –al terminar de decir aquello, volvió a caer en un sueño molesto y la tropa siguió viaje por ese país blanco, sin ningún árbol a la vista, la monotonia de esta pampa de sal los volvía locos. Fue así que anduvieron por esa llanura salada y resbaladiza, y cuando por fin la superaron se encontraron en otra pampa, pero de pasto. Infinita. No sabían muy bien la posición y Levalle decía incongruencias así que Udaondo, confundido, ordenó seguir más o menos por donde a él le parecía que había venido. Levalle seguía pidendo soda, era lo único que hacía. El indio que habían agarrado prisionero le comunicó que él sabía el lugar donde se encontraba ese lago milagroso. Pero no era confiable su invitación, podría tratarse de una emboscada, y así como estaban no podrían defenderse, aunque algo en ese indio le llamó la atención, algo le hacía creer que no le estaba mintiendo. Mandó a llamar a Udaondo y le dijo por dónde tomarían para llegar cuanto antes a ese lago para sofocar la penosa situación en la que estaban. A las pocas leguas vieron el primer boulevard de eucaliptos, y hacía allí se dirigieron, haciéndole caso al indio Tripailao. Los soldados estaban nerviosos, y los pocos que tenían algunas balas, se ubicaron en sus puestos. Pasaban las horas y el lago no se veía, y Levalle dentro de esa carreta se volvía más vulnerable a ese patatus que lo volvía tan débil, lo único que repetía era: “Soda… soda...soda” Udaondo a medida que se acercaba el mediodía presentió algo, y el Coronel, tan mal como estaba, tenía los altos valores de la patria enquistados en su corazón y no iba a permitir que cayera ni un solo soldado más. Lo llamó a su sargento y le dijo que iban a continuar esa marcha pero que podria tratarse de una emboscada, y sino, cuanto menos, algunos indios podrían estar vagando por la zona. Era necesario mandar una avanzada y detenerse ellos hasta tanto no llegaran estos soldados con un reporte. Udaondo eligió a cuatro de los soldados que mejor aspecto tenían y les dijo que se fueran para ver qué pasaba más allá de aquellos árboles. A las cuatro horas volvieron, pero sólo dos. Y las noticias que traían eran buenas, a pesar de las bajas.&lt;br /&gt;-El agua no es agua normal mi coronel… No pude hacer que vuelvan, se quedaron flotando, es cosa de no creer…&lt;br /&gt;Levalle los oyó como si hablaran con eco. La fiebre le ardía la cabeza y a pesar de que oyó lo que suponía era algo ridículo, supo que la fiebre lo llevaba a la locura. Cerró los ojos y se cayó. No pudo controlar más esa horrible amenaza que nubló su alma ya cansada de estar en permanente campaña. Udaondo tomó el mando hasta que su superior despertara y siguió viaje hasta ese lugar maravilloso del que hablaba el soldado.&lt;br /&gt;Levalle volvió a despertarse echado bajo un inmenso eucalipto alto como una montaña. Era un día soleado. La tropa estaba alrededor de él mirándolo, atentamente y algunos sonriendo. El sargento Udaondo, le preguntó si estaba bien, y le contestó que tenía mucha sed, que no aguantaba más la sed.&lt;br /&gt;-Eso quería oír mi general. Necesitamos su opinión sobre un tema que es muy importante.&lt;br /&gt;Levalle lo miró con extrañeza, había visto muchas veces dudar a Udaondo, pero jamás con esa picardía en la mirada. Algo estaba fuera de su control y eso lo enfureció. Se levantó y estaba a punto de sacar su rebenque cuando el sargento le trajo una taza. Era necesario un azote, pero antes tomaría algo. La tropa estaba muy relajada y él no sabía qué era lo que estaba pasando. ¿Dónde estaba el coronel Salvador Maldonado… porqué no estaban en la orilla del arroyo Pigüé como había ordenado Alsina? &lt;br /&gt;-Conseguimos soda. Tome.&lt;br /&gt;La noticia lo enfureció aún más. Cómo era que habían conseguido soda sin su autorización. Miró alrededor y toda la tropa lo miraba con esa misma duda, algo vaga y secreta, como si todos supieran algo que él desconocía. Agarró la taza y miró al fondo de la misma. Había soda, un poco sucia, pero soda burbujeante, y a su parecer, por demás burbujeante. Hacía meses que no veía tantas burbujas y tan bien compuestas. Esta soda era fresca, no había dudas. Bebió. Tragó. Udaondo lo miró. Levalle sintió que le volvía el alma al cuerpo, pidió más y le dieron, volvió a pedir, y nuevamente le llenaron la taza. &lt;br /&gt;-¿Y, mi general, es rica?&lt;br /&gt;Nicolas Levalle masticó otro sorbo de soda y lo eructó y miró el horizonte. Fue un eructo limpio, sano, purgatorio. No necesitó más tiempo para reconocer que era la soda más rica que había probado desde su infancia.&lt;br /&gt;-Qué si es rica… es muy buena… dígamelo ya, ¿dónde consiguieron esta soda?&lt;br /&gt;-De acá cerca.&lt;br /&gt;-No ande con vueltas sargento sino quiere que lo cague a garrotazos. &lt;br /&gt;Udaondo sintió la amenaza.&lt;br /&gt;-Yo no sé si se acuerda de esa laguna que la patrulla divisó. –Levalle afirmó aunque no recordando nada.- Bueno, mi coronel, esta soda es de ahí.&lt;br /&gt;-Explíquese mejor. ¿Cómo que es de ahí?&lt;br /&gt;-Esa laguna no tiene agua mi coronel. Es una laguna de soda. De esa soda que tomó.&lt;br /&gt;Nicolas Levalle se tapó la cara con la mano derecha, con la izquierda se apoyó en el tronco del eucalipto. Sintió que el sol se le venía encima. Las rodillas se le doblaron pero aguantó el vendaval. La felicidad le abrió la boca y le curvó los labios. Lanzó una carcajada ronca y al siguiente instante le habló al oído a Udaondo.&lt;br /&gt;-Me cago sargento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5258015-360078814392418883?l=leandrovesco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leandrovesco.blogspot.com/feeds/360078814392418883/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5258015&amp;postID=360078814392418883&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/360078814392418883'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/360078814392418883'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leandrovesco.blogspot.com/2009/03/adelanto-de-la-novela-carhue-por.html' title=''/><author><name>Escritor, creador de contenidos.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13303307958904831046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_AtBKHx4Xba8/Sb96kWEbMiI/AAAAAAAAAAY/Q82e7WJOBQY/S220/PICT0348.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5258015.post-6988241015948186634</id><published>2009-03-13T08:14:00.002-02:00</published><updated>2011-06-30T14:37:38.856-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;o:smarttagtype namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="PersonName"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;¿JACK EL DESTRIPADOR, VIVIÓ EN BUENOS AIRES?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Hoy la historia nos desvía hacia finales del siglo XIX a la ciudad de Londres, a una Londres sombría, siempre nebulosa e inquietante. La historia incluye a un asesino que durante agosto y noviembre de 1888 mantuvo en vilo al mundo entero. Fueron cinco las mujeres que se hallaron muertes, destripadas en la zona conocida como Whitechapel, a pocas cuadras del Thames, en un ambiente portuario. Fueron cinco mujeres de la calle quienes tuvieron la desgracia de encontrar en sus recorridos a un sujeto que pasará a la historia como el más grande de los asesinos. Su cara, jamás vista. Su vida, un misterio. Los motivos por los que mataba, inciertos. ¿Quién era? ¿Por qué lo hacía? Las sombras y la oscuridad de las calles de Whitechapel escondieron para siempre al killer. Aquellas cinco mujeres fueron halladas brutalmente degolladas, destripadas. Scotland Yard, el cuerpo policial londinense, no sabía qué hacer. Mientras tanto, el asesino se tomaba la atribución de mandar cartas a los investigadores, dejando más dudas y añadiéndole una cuota de perversión inimaginada. De agosto a noviembre dijimos fueron los meses en los que el asesino salió de caza. El 9 de noviembre de 1888 Mary Jane Kelly fue hallada horrorosamente mutilada. Ese fue su último acto, y nadie más volvió a saber del hombre que deambulaba por los arrabales de Londres entre el humo de las tabernas y la bruma del Thames. La policía y la prensa, jamás supieron el paradero del asesino. Se lo tragó la tierra, dijeron, los casos, irresueltos, y los sospechosos, liberados. La policia tuvo que reconocer que las muertes no tienen explicación, el caso debía cerrarse. Casi un siglo después, a miles de kilómetros de allí, en nuestra Buenos Aires, en 1989 un sacerdote irlandés, muy viejo ya, el padre Alfred Mc Conastair quien en 1925 había sido exiliado a una congregación comentó que guardada un secreto. ¿Qué decía aquel secreto? En los años veinte había cumplido sus labores en el Hospital Británico. Como todos los días, él recibía pedidos de extremaunciones, aquel día no fue anormal. Le dijeron que un anciano solicitaba de sus servicios. Quería confesarse. Aquel anciano hablaba muy poco la lengua de Cervantes, era inglés; aquel día tuvo mucho trabajo así que recién por la noche pudo ir a la habitación del arrepentido. Allí se enteró que no era cristiano. ¿era judío, protestante? Alfred, no lo pudo recordar, lo cierto es la confesión era atroz. Lo que este anciano le relató fue –con lujos de detalles- una serie de asesinatos. Asesinatos macabros, aquella voz dentro de aquella cara, recordó el sacerdote irlandés muerto en 1997, jamás pudieron irse de su cabeza. Aquel anciano cadavérico había elegido Buenos Aires para comenzar una nueva vida y terminar sus días, lejos del teatro de operaciones donde habría realizado sanguinarios actos. ¿Quién es usted? ¿Qué nombre lleva? Fueron las preguntas que el padre le formuló, jamás hubiera imaginado la respuesta, en todo caso, estaba delante de un emisario del mal. “Soy, Jack. Soy Jack el Destripador”, le respondió con la voz de una conciencia atormentada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los hechos que le relató aquí en Buenos Aires Jack al padre Alfred Mc Conastair dieron comienzo el 31 de agosto de 1888 en la lejana Londres. La noche de aquella jornada Mary Ann Nichols fue encontrada mutilada; una semana después, el 8 se septiembre Annie Chapman, mutilada. En el mismo mes, el 30 se septiembre, Elizabeth Stride, y en la misma fecha, Catherine Eddowes, habrá sentido una sed de sangre insaciable el killer en esa noche, ambas víctimas, mutiladas. Pasó octubre, y nada, el silencio, la oscuridad, el misterio… el terror invadía a toda la zona de Whitechapel, y se esparcía como un veneno por toda Londres. La policía no sabía qué responder a una sociedad que sentía miedo de ir a la esquina y que se veía atacada por un maníaco, totalmente desprotegida. Se veían sombras sospechosas, se confabularon las más asombrosas teorías, y mientras tanto, el asesino comenzó a mandar cartas al jefe de la investigación. Parecía una burla. Un juego. Fue entonces que llegó el 9 de noviembre y Mary Jane Nelly, fue hallada en un estado de mutilación absoluta. Fue con quien más se ensañó, como si quisiera dejar demostrado toda su crueldad antes de retirarse. Pasó noviembre. Pasó Diciembre. Pasó el tiempo y jamás se tuvieron noticias de Jack el Destripador. Ahora bien, por qué no suena descabellada la hipótesis de que aquel hombre decrépito que se confesó con un cura allá en los primeros años del siglo pasado, por qué en los archivos de &lt;st1:personname productid="la Scotland Yard" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Scotland" st="on"&gt;la Scotland&lt;/st1:personname&gt; Yard&lt;/st1:personname&gt; se investigó la llamada pista Maduro. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Vamos por parte. La versión local de una revista llamada &lt;i style=""&gt;Ellery Queen`s Mystery Magazine&lt;/i&gt; que data de 1976 nos ofrece un curioso artículo firmado por un criminalista argentino, Juan Jacobo Bajarlía, en donde expone una teoría que según él y muchos estudiosos, sería la que esclarecería el caso. En 1888 un porteño llamado Alonso Maroni o Maduro –los ingleses se inclinaron por este último apellido- habría llegado a Londres representando una empresa argentina con la misión de ubicar acciones allí, en tales menesteres se hizo amigo de Griffith Galway, un respetado hombre de negocios, a fines de diciembre de ese año, su “misión” bursátil se termina y decide regresar rápidamente a Buenos Aires, a tales efectos le pide a su joven amigo Galway que le ayude a hacer sus valijas, grande fue la sorpresa de este al comprobar que una de las maletas tenía doble fondo, allí descubrió un sombrero flexible, un sobretodo gris y un conjunto de bisturíes. A Esto hay que añadirle que la noche en la que se produjo la muerte de la joven Elizabeth, Galway halló a Maduro caminando por Whitechapel, al despedirse le dijo una frase reveladora: “Habría que liquidar a todas las prostitutas” Semanas luego del 8 de noviembre, fecha en la que se produjo el último crimen. Galway hallaría aquel escondite en la valija lleno de bisturíes. Días después, Maduro desaparecía para siempre sin dejar rastros. Consultado por la policía, el joven inglés aportaría un dato revelador: la tarjeta de presentación acusaba una dirección en la calle Paseo de Julio (hoy Alem) en Buenos Aires. Las fechas coinciden plenamente. Maduro estuvo en Londres cuando se produjeron los asesinatos y se fue cuando cesaron las muertes. Aquí en Buenos Aires hay registros que entre 1890 y 1910 un oscuro personaje de sobretodo gris y sombrero se paseaba por el bajo porteño causando inquietud entre los vecinos. Nadie sabía qué hacía, lo único que se conocía era que tenía dinero y que no trabajaba. Según Bajarlía, en un artículo de 1988, un siglo después de los asesinatos, afirma que Maduro vivió en una casa en lo hay céntrica L. N. Alem frente a la antigua plaza Mazzini, hoy Roma, en las inmediaciones del Luna Park y que murió a las 75 años en 1929 en el hospital Británico.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En otra línea de la investigación, se habla de un misterioso doctor Stanley, Este sujeto, hábil en el manejo del bisturí, habría causado los asesinatos y luego de los cuales, habría venido a Buenos Aires. Esta teoría es abonada por el especialista Leonard Matters, quien toma varios puntos de contacto con fundamentos de la historia. Primero, entre 1910 y 1920 existió en el bajo porteño un pub, frecuentado por la incipiente comunidad inglesa, que se llamaba “Sallys Bar”, este pub habría sido propiedad del Dr. Stanley, es decir, del Destripador. En 1926 en la revista people se conoce más información de este Mister Stanley. Más o menos en el año 1910 entró a trabajar en el Hospital Británico de Buenos Aires, un doctor Stanley, en 1929 este mismo hombre, ya en estado terminar, postrado en la habitación 29, manda a llamar a un ex discípulo suyo que también ejercía en el nosocomio porteño. Hay una carta que atestigua esto. En ella se da cuenta que el director del hospital hará una consideración especial para que el pedido del Dr. Stanley se haga realidad, debido a un cáncer terminal, estaba aislado. Estos dos conocidos se juntan y allí el Dr. Stanley le habría confesado ser Jack el Destripador. La figura de este doctor adquiere nuevamente protagonismo, en 1888 el hijo del director de la morgue de Londres recuerda que su padre era amigo de un enigmático Dr. Stanley que todas las semanas iba a ver los cadáveres, y un día habría confesó que su hijo había contraído la sífilis: “Las mujerezuelas se han apoderado de mi hijo, me desquitaré!” esta declaración coincidió con el inicio de los crímenes y hasta fines de noviembre Stanley habría seguido visitando la morgue, luego de este tiempo, habría desaparecido por completo. Según el mismo director, habría oído que Santley iniciaría un viaje “por Sudamérica” Así es cómo en Buenos Aires parecen coincidir los destinos del asesino de quien jamás se supo su verdadera identidad. Conjeturas, indicios, huellas que nos llevan a calles que hoy son transitadas por miles de personas que desconocen que por allí dejó sus pasos un oscuro personaje que provocaba miedo entre la vecindad… ¿fue Alonso Maduro, el que vivía frente a &lt;st1:personname productid="la Plaza Roma" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Plaza" st="on"&gt;la   Plaza&lt;/st1:personname&gt; Roma&lt;/st1:personname&gt;? ¿Fue el doctor Stanley, dueño además de un pub en el bajo? ¿Quién fue realmente aquel inglés que murió en el Hospital Británico en 1929 en la habitación 29? Las respuestas, y conjeturas, son ahora de ustedes, queridos lectores.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;NOTA EXTRAÍDA DE LA COLUMNA SEMANAL DE LEANDRO VESCO EN EL PERIODICO "NUEVA ERA" DE CARHUÉ, BUENOS AIRES.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5258015-6988241015948186634?l=leandrovesco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leandrovesco.blogspot.com/feeds/6988241015948186634/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5258015&amp;postID=6988241015948186634&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/6988241015948186634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5258015/posts/default/6988241015948186634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leandrovesco.blogspot.com/2009/03/normal-0-21-false-false-false.html' title=''/><author><name>Escritor, creador de contenidos.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13303307958904831046</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_AtBKHx4Xba8/Sb96kWEbMiI/AAAAAAAAAAY/Q82e7WJOBQY/S220/PICT0348.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
